Mi primer bikini, de Elena Medel

mi-primer-bikini-medelLa autora de este libro es una ¿poeta? a caballo entre la caspa de generaciones anteriores y el maravilloso mundo de los poetas de la generación Tuenti. Elena se desmarca un poco de escribir poemas cursis o quejicosos estilo post de Instagram, y se alza ligeramente por encima de lo que escribe cualquiera que publique en Muevetulengua, el bastión editorial de lo peorcito de España. Pero aunque Medel sea la tuerta del país de los ciegos, lo peor de personas como ella es que, a pesar de escribir obviedades autocompasivas (y cursis) con bastante poco talento, los jurados de diversos premios de poesía vieron que se ajustaba a la moda de turno. El caso es que acabaron por concederle el Loewe de Creación joven. Loewe ha metido unas bragas de algodón de mercadillo en su tienda de bolsos de dos mil y pico euros. Qué poco glamour.

Un poema ilustrativo del libro es “I will survive” y se puede leer AQUÍ, pero por si, queridos amigos, no tienen tiempo, o no quieren leer esta sarta de estupideces del auto-bombo depresivo puestas en “verso” por nuestra autora, les hago una recopilación de los greatest hits de nuestra Gloria Gaynor ibérica que es la gran Elena Medel:

Quiero volar y volar y volar como Campanilla

son minúsculos, y redondos, y azules,
azules o blancos, o azules y blancos,
y su boquita de piñón es invisible,
y para besarles introduzco a los pitufos
en mi boca, y para gozar de ellos
los trago

quizá sea una muñeca de trapo, me toman prestada,
sonrío con sus besos fríos color pitufo, color papá pitufo

no importa quién soy, quién soy realmente,
falo químico para mi sonrisa, quién soy ahora,
falo químico de colores para mi cabeza baja.

Con tanto azul pitufo uno ya no sabe si Elena Medel nos habla de antidepresivos o de empacho de viagra, pero es que, señoras y señores, todo puede ser en este desenfreno del verso que es “I will survive”. Hacer poesía es, entre otras cosas, evocar imágenes, u ofrecer alguna visión del mundo que a ser posible no sea una copia cañí de algún poema de Anne Sexton. En cualquier caso, lo que narra Medel es una historia bastante ombliguista, una historia de autocompasión y posibles limpiezas de colon que no interesan a nadie. Y si a alguien le interesa, no es por el arte (que no tiene), es por el morbo. Mi parte favorita es el final. Supongo que la autora buscaba la apoteosis del exhibicionismo del abatimiento humano, pero yo solo me imagino a Gargamel haciéndole un striptease de los de despedida de soltera casposa a una Medel muy venida arriba.

El refrito de imágenes que mezclan personajes de Disney, una orgía pitufera como de ensueño, dos referencias vagunas a otras dos poetas igual de malas que ella pero con el glamour que da el pasado, un lenguaje poco original, y repeticiones vacías en la mayoría de los casos, causan al lector una indigestión por metáfora mal cocinada. “I will survive”, vomitona emocional con tropezones de una vida.

 

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